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lunes, 25 de julio de 2016

Un viejo pajar reconvertido en casa de vacaciones en las Islas Frisias

Si estás pensando en huir del axfisiante calor que estamos viviendo en España, y trasladarte a lugares del mundo más frescos, seguro que esta casa de vacaciones te encaja a la perfección ¡Y a quien no! Está situada en Alemania, más concretamente en Föhr, una de las islas Frisias.

Y es una casa bucólica, no. Lo siguiente. Al menos, en lo que respecta a su aspecto exterior. En origen era un pajar de una vieja granja, y los arquitectos que la rehabilitaron, Karin Matz & Francesco Di Gregorio, la comparan con un barco varado.

Y para su reconstrucción, aprovecharon elementos arquitectónicos y de diseño tradicionales de la zona. Elementos como los azulejos, muy típicos de estas islas alemanas para forrar la superficie de las paredes. De hecho, las paredes de esta encantadora construcción cuentan con más de 3.200 azulejos blancos, cada uno con un agujero en el centro realizado a mano.

Junto a los azulejos, el otro gran protagonista de la casa es el color azul. Un color que quizás sorprenda, sobre todo teniendo en cuenta el estilo del exterior de la casa, pero que ha sido pintado para darle un cierto toque marítimo a esta vivienda de vacaciones en un claro guiño a la situación de la casa en un archipiélago en el mar de Frisia.

Los arquitectos reformaron este viejo pajar tirando todos los muros que dividían su interior, con la excepción de las paredes que rodeaban el baño. Para darle el aspecto que vemos ahora, durante las obras de reforma se levantaron nuevos volúmenes cubiertos por las baldosas cerámicas que hemos mencionado antes, con los agujeros que dejan pasar el color del cemento azul que sale a través de ellos.

La luminosidad en esta casa juega un papel muy importante gracias al reflejo de la misma en la cerámica reflectante o en la madera, y a su paso por las puertas traslúcidas.


Frente a esa luminosidad de las zonas comunes, destaca la oscuridad de las habitaciones, construidas como si fueran cajas, al estar totalmente forradas de madera pintada de azul, con pequeñas ventanas, y con muebles que hacen las veces de cama y de espacio para guardar las pertenencias de los viajeros, o con armarios abiertos a la vista.


También es llamativa la estructura que se ha preparado en torno a la escalera, con esas acuerdas, también en azul, que aportan una sensación tan liviana como moderna contrastando con el entorno blanco que la rodea.
Más información | Urlaubs Architektur | Karin Matz Arkitekt

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