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lunes, 13 de marzo de 2017

De una vieja estructura de hormigón abandonada nace la encantadora Villa Capri

En estos días de momentáneo y excesivo calor, nos encantaría desaparecer de nuestra ciudad, y escapar de esas temperaturas de 25, 30 o incluso 32º, y aparecer en algún lugar paradisiaco y con playa.

Un lugar como Villa Capri. Un lugar situado en Itri, una pequeña ciudad entre Roma y Nápoles, y que podemos ir ya apuntado para las vacaciones de Semana Santa o para el verano y que destila frescor y paz.


Esta encantadora casa de vacaciones fue construida por los arquitectos Cherubino Gambadella y Simona Ottieri utilizando un viejo esqueleto abandonado de hormigón.

La arquitectura del edificio, con el blanco como protagonista, es sencilla y austera. Y por ello, quizás destaque todavía más los marcos de las ventanas y puertas con azulejos en blanco y azul que les da toque diferente en un claro guiño a las obras de Gio Ponti y Ettore Sottass.

En la azotea, y en la parte posterior de la casa, cobran protagonismo las pérgolas de bambú sujetas por columnas de PVC que hacen las veces de maceteros para acoger unas buganvillas, o un muro de piedra que se abre a la piscina.

En total, la casa tiene 250 metros cuadrados distribuidos entre niveles, en el que destaca sin duda la gran sala de estar con cocina abierta, con 88 metros cuadrados y unas increíbles vistas sobre el Mar Tirreno. Los tonos azules que hemos visto en los azulejos del exterior surgen también en el interior para dar el toque fresco y mediterráneo a los espacios, conectando así el interior con el exterior del edificio.

Una casa de lujo ideal para desconectar unos días observando la vida pasar frente al Mar Tirreno, ¿Verdad?

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